Recibir el aviso de una inspección de trabajo en su empresa es una de esas situaciones que suben la tensión al instante. No hace falta haber cometido ninguna irregularidad grave: basta un registro horario mal llevado o un contrato mal encuadrado para que una visita rutinaria termine en un acta de sanción. La buena noticia es que la mayoría de los problemas que detecta la Inspección son perfectamente evitables si se preparan con antelación. En este artículo le explicamos qué revisa exactamente la Inspección de Trabajo, hacia dónde está mirando en 2026 y cómo dejar a su empresa lista para superar una visita sin sobresaltos.
Qué revisa realmente la Inspección de Trabajo en una empresa
La Inspección de Trabajo y Seguridad Social (ITSS) tiene competencias muy amplias. Cuando un inspector o subinspector acude a su centro de trabajo —o le requiere documentación por escrito— suele centrarse en unos bloques concretos:
- Contratación: que los contratos se ajusten a la realidad de la prestación (temporal, indefinido, a tiempo parcial o fijo-discontinuo) y que no encubran una relación distinta.
- Altas y cotización en la Seguridad Social: que todas las personas que trabajan estén dadas de alta antes de empezar y con la base de cotización correcta.
- Tiempo de trabajo: registro de jornada, horas extraordinarias, descansos y control horario.
- Prevención de riesgos laborales: evaluación de riesgos, formación e información a la plantilla y vigilancia de la salud.
- Igualdad: plan de igualdad y registro retributivo cuando la empresa está obligada.
- Salarios: aplicación correcta del convenio, nóminas y abono efectivo de lo pactado.
El inspector puede pedir esta documentación en el momento de la visita y exige poder consultarla de forma inmediata. Por eso conviene tenerla ordenada y accesible, no dispersa en carpetas o correos.
El Plan Estratégico 2025-2027: dónde está poniendo el foco
La Inspección no actúa al azar. Su hoja de ruta es el Plan Estratégico de la Inspección de Trabajo y Seguridad Social 2025-2027, publicado en el BOE, que fija los objetivos prioritarios de estos años. Para 2026 conviene tener muy presentes estas líneas de actuación:
- Falsos autónomos: es uno de los grandes objetivos. Se refuerza el cruce de datos entre la Agencia Tributaria y la Seguridad Social para detectar relaciones laborales encubiertas bajo la apariencia de un trabajador por cuenta propia.
- Horas extraordinarias y tiempo de trabajo: especialmente las horas no registradas ni pagadas.
- Fraude en la contratación: abuso de contratos a tiempo parcial y uso indebido de la figura del fijo-discontinuo cuando no hay verdadera intermitencia o estacionalidad.
- Teletrabajo: control de las condiciones y de la compensación de gastos.
- Sectores de riesgo: transporte, construcción y logística, donde son frecuentes las cadenas de subcontratación.
La Administración ha anunciado además un refuerzo de plantilla y un «laboratorio informático» para cruzar información entre Seguridad Social, Hacienda y otras bases de datos. Traducido a la práctica: cada vez es más difícil que una irregularidad pase desapercibida, porque el dato aflora solo al comparar declaraciones.
Registro horario: el punto que más sanciones genera
Si hay una obligación que concentra actas de infracción, es el registro de jornada. No llevarlo —o llevarlo mal— es una infracción grave conforme al artículo 7.5 de la LISOS, sancionable con multas que van de 751 a 7.500 euros, y la Inspección puede aplicarla por cada obligación incumplida que detecte en la visita. En supuestos de especial gravedad o reincidencia, la calificación puede agravarse notablemente.
Siguiendo el criterio técnico de la propia Inspección, un registro válido debe cumplir varios requisitos:
- Recoger la hora de inicio y de finalización de la jornada de cada persona, todos los días.
- Ser fiable y no manipulable sin dejar rastro.
- Estar accesible de forma inmediata para mostrarlo en el acto.
- Conservarse durante cuatro años.
- Ser accesible para la representación legal de la plantilla.
Una precisión importante para 2026: el Real Decreto de registro horario digital que impulsa el Ministerio de Trabajo todavía no está en vigor. El Consejo de Estado emitió en marzo de 2026 un dictamen muy crítico y concluyó que «no procede aprobarlo» en su forma actual, de modo que sigue sin publicarse en el BOE. Esto no le exime de nada: la obligación de registrar la jornada existe desde 2019 y se sigue inspeccionando con normalidad. Anticiparse a un futuro sistema digital, eso sí, es una inversión razonable.
Cómo preparar su empresa ante una inspección de trabajo
La mejor defensa es una buena auditoría interna hecha con tiempo. Le proponemos una revisión sencilla que puede realizar hoy mismo:
- Contratos al día: compruebe que cada persona tiene el contrato que corresponde a lo que realmente hace y que las jornadas parciales están bien fijadas.
- Altas correctas: nadie debe empezar a trabajar sin alta previa en la Seguridad Social.
- Registro de jornada operativo: que se fiche a diario, que los datos se conserven y que pueda mostrarlos en minutos.
- Horas extra controladas: registradas, compensadas o pagadas y cotizadas.
- Colaboradores autónomos revisados: si trabajan en exclusiva, con sus medios y bajo su organización, valore si se trata de una relación laboral encubierta.
- Prevención de riesgos: evaluación actualizada, formación impartida y vigilancia de la salud ofrecida.
- Documentación ordenada: tenga a mano nóminas, contratos, TC de cotización y convenio aplicable.
Una auditoría laboral preventiva permite detectar estos puntos débiles antes de que lo haga el inspector y corregirlos sin coste sancionador.
Qué hacer si recibe una visita o un requerimiento
Si la Inspección se persona en su centro, colabore con corrección: los inspectores tienen la condición de autoridad y obstaculizar su labor es en sí mismo una infracción. Identifique a quien acude, pida que consten sus datos y no firme «de acuerdo» con algo que no comprende. Si recibe un requerimiento de documentación por escrito, respete el plazo señalado y responda de forma completa y ordenada.
Cuando la actuación puede acabar en acta de infracción, cuente cuanto antes con asesoramiento. Muchas propuestas de sanción se rebajan o se anulan en la fase de alegaciones si se acredita la buena fe de la empresa y se aportan los documentos adecuados dentro de plazo.
Conclusión: anticiparse cuesta mucho menos que defenderse
La Inspección de Trabajo no es un enemigo, pero sí un motivo de peso para tener la casa en orden. Con los cruces de datos entre Hacienda y la Seguridad Social cada vez más afinados, confiar en pasar desapercibido ya no es una estrategia. Revisar sus contratos, su registro de jornada y su situación de cotización una vez al año le ahorrará disgustos y, muy probablemente, dinero. Si no sabe por dónde empezar, deje que un profesional haga esa radiografía por usted.
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